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“Con la metodología Design for Change podemos trabajar contenido curricular”

¡Último post de la trilogía del LAB I CAN de Valencia!

Mientras los y las participantes hacían las ‘prácticas de facilitadores’ se podían escuchar frases como: “Nos cuesta aceptar nuestras limitaciones porque nos sentimos solos ¡Juntos es mejor!”, “Es importante controlar el método DFC para poder centrarte en el alumnado”, “Ellos preguntan y entre todos construimos la respuesta”, “Hay que escuchar lo que dice el grupo y tú ser un altavoz”… Todas estas aportaciones nos resultaron tan enriquecedoras, que decidimos profundizar.

ENTREVISTA a Pilar Goterris, organizadora de la formación y directora del Equipo de Titularidad Educativo de @hnsconsolacion para la coordinación de centros educativos. Del LAB I CAN, lo primero que nos comenta es que “todo ha sido satisfacción. Las valoraciones son todas positivas. Están muy contentos”.

Y para recoger también la visión del profesorado, preguntamos a dos participantes veteranas de los proyectos DFC: Montse y Lucía, del colegio María Rosa Molas, de Onda (Castellón).

  • ¿Cómo conocisteis DFC?

“La dirección del colegio nos hizo llegar la información, pensando que podría encajar dentro de la innovación del centro. Después solicitamos a DFC España las guías. Además, ver proyectos de otros colegios nos animó a sumarnos al movimiento DFC y cambiar el ritmo habitual de las clases. ¡Dedicamos cuatro días seguidos a los proyectos DFC!”, explican Montse y Lucía. “Y fue el colegio de Onda quien nos habló a nosotros de Design for Change, y creímos que la metodología podía venirnos bien”, añade Pilar.

  • Pilar, ¿Qué puede aportar DFC a la red de centros educativos?

Muchísimo. Intentamos conectar más y mejor la escuela con la realidad, para que el alumnado se comprometa con ella y aprenda a mirar de manera critica. Así podrán cambiar lo que no les gusta. Es muy educativo. La organización de la metodología es clara, sencilla y nos lleva alcanzar nuestros objetivos. Todos buscamos un cambio en la educación para que dejemos mejor lo que nos hemos encontrado. Los profes me preguntan cómo pueden seguir profundizando. Así todo suma y enriquece.

  • ¿Después del LAB, ¿con qué os quedáis?

La metodología DFC es estimulante, divertida y motivadora. Y además con ella podemos trabajar contenido curricular”, explican Montse y Lucía; mientras Pilar recuerda como:A lo largo de la experiencia se fueron creando lazos entre los compañeros unidos por un objetivo. ¡Queremos repetir! Fue muy enriquecedor. El esquema es muy claro. Quiero seguir profundizando. Los facilitadores son fantásticos, le ponen mucha pasión; todo el mundo lo dice”.

  • De las herramientas que habéis recibido en el LAB, ¿cuáles os parecen más útiles?

Pilar: El conjunto es muy interesante. Se necesita paciencia, dejar el tiempo necesario entre una fase y otra para que el alumnado entre en ellas. Así, se conectan unas con otras. Por otra parte, las dinámicas para romper el hielo crean vínculos y nos despiertan. La forma en la que está organizado es muy novedosa. Juegos como la “Balsa” para equilibrarnos o “Mirarse a los ojos” crean conexión.

Lucía y Montse: La escucha activa como actitud imprescindible del facilitador. Así les damos a todos los alumnos la oportunidad de participar constantemente. Hemos aprendido que todas las ideas son buenas: no hay que cortar las alas con “peros”; hay que utilizar el “sí, y además…”. Después, que observen, que miren donde les interese o piensen que es necesario. Nuestra labor está en reconducirlos hacia ese objetivo cuando les interese un marco concreto. En esencia se trata de cambiar los roles: el profesor se convierte en el facilitador del aprendizaje y el alumno es el protagonista durante todo el proceso.

  • ¿Dónde encontráis dificultades al poner en práctica el método DFC en el aula?

Principalmente en las etapas #SIENTE e #IMAGINA. En los grupos en los que hay líderes, es más complicado que se llegue a un consenso o acuerdo sin tener conflicto. [En estos casos, la votación a mano alzada es la técnica más eficiente para desbloquear los bucles].

  •  “Los niños no son el futuro, son el presente”, ¿qué os sugiere?

Pilar: Solo tenemos el presente, y con él creamos futuro. Ellos son el ahora; no sabemos qué pasará después. El niño lo es todo, es bueno y perfecto. Siendo lo que tiene que ser ahora, también lo será después.

Lucía y Montse: Vemos y preparamos a los niños siempre pensando en el mañana, en lo que podrán llegar a ser… Y se nos olvida que ahora, siendo niños, tienen muchas potencialidades. Pueden llegar a hacer lo que se propongan cuando están motivados. La visión de futuro que tiene un adulto, ellos no la tienen. Ven el aquí y ahora.

  • Cuando escucháis “Mentalidad I CAN”, ¿qué os imagináis?

Pilar: El futuro de la educación. Hay que trabajar rompiendo muros, con las herramientas que tenemos. Conectando con la realidad y con los espacios, en las relaciones. Todo nos educa, estamos en crecimiento continuo. DFC supone una renovación de la actitud del profesorado, estando atentos a la realidad y escuchando a los niños.

Lucía y Montse: Significa que cuando uno quiere, puede. Si nos proponemos hacer las cosas, se pueden hacer. Los profesores hemos de apostar por el cambio y la forma de mirar a los alumnos. Es necesario salir de nuestra zona de confort para darles nuevas oportunidades. En cuanto a ellos, tienen que tomar conciencia de que el mundo es de todos y por ello implica una responsabilidad de cuidarlo y mejorarlo. Aunque sean niños tienen mucho que aportar.

  • Y para terminar, Lucía y Montse, ¿cuál es el proyecto DFC que recordáis con más cariño, o que consideráis que ha tenido más impacto?

Quizá sea el primero que hicimos, hace dos cursos, con los alumnos de 4º de primaria. Al principio parecía un poco caótico, acostumbrados al orden, al silencio, a la rutina… ¡Y resultó estimulante, divertido e innovador! Nos dimos cuenta de que la imaginación y la creatividad de los niños va más allá de lo que nosotros podemos imaginar: son capaces de aportar y hacer lo que se propongan, solo tenemos que darles la oportunidad.

En este proyecto los alumnos sintieron que el patio del cole se quedaba sucio después de los recreos. Imaginaron qué podrían hacer para mejorarlo: decidieron hacer patrullas de vigilancia por grupos en el patio, para que todos tirasen los papeles a las papeleras; y colgaron carteles en las aulas, pasillos y patios, para recordarlo. Llamaron a su proyecto: “Por un patio más limpio”.

 

Si quieres experimentar la metodología DFC en primera persona, ¡apúntate al próximo LAB I CAN el 26, 27 y 28 de junio en Madrid! Más info e inscripciones.

Se puede contar, pero hay que vivirlo 😉

¿Qué hay tras un LAB I CAN? Preguntamos a los facilitadores ;)

Después de un LAB I CAN, en nuestras cabezas bulle mucha información y, también, muchas ideas. Una de las cinco fases del método #DesignForChange es #EVOLUA  (Evaluar+evolucionar). En el último post compartimos las valoraciones de los participantes, pero… ¿Cuál es la experiencia de los facilitadores del LAB I CAN de Valencia?

  • Antes de terminar el LAB, les pedís feedback a los participantes. Y vosotros, ¿qué os lleváis?

“Muchas cosas. En general siempre se aprende en todos los LABS. Al final no hay tanta distancia entre las personas que facilitan y las que participan. Este grupo en particular era súper majo, alegre y participativo”.

“La gente fue súper maja, muy entregada, se implicaba un montón y así es más enriquecedor. Ha habido un buen rollo muy guay”.

“Una buenísima sensación de equipo de trabajo, tanto con los facilitadores como con la gente que viene. La gente se va contenta y entusiasmada. Y también cansada, porque la formación es intensa ”.

“En otra formación, una profe de Cáceres me dijo: ‘No puedo soportar llegar a una clase y que mis alumnos me digan que no quieren estar ahí’. Lo más interesante es que la gente joven en general muestra poco interés por muchas cosas. Pero no es real, a la gente le gusta motivarse e implicarse. No tiene sentido hacer pellas, el cole debe ser un sitio para compartir, para descubrirte a ti mismo y al resto, para descubrir la vida. Estoy completamente de acuerdo con ella, y DFC te da las herramientas”.

“Aquí los niños y niñas toman parte, son protagonistas del proceso. Es muy diferente a lo que están acostumbrados. Así crecen de forma diferente.  Está muy bien estructurado”.

“En el aula he visto cómo marca la diferencia: en las clases que se abren a las propuestas encontramos ilusión, atención, sentimiento de ‘piña’, magia…;  en las clases en las que se juzgan las propuestas, los alumnos tienden a molestar más, y se estancan en una actitud sumisa hacia el profesor”.

“Cada fase de la metodología tiene sus bondades. SIENTE es mi preferida. Es la que nos ayuda a entender y a proponer soluciones a medida [cuando llega el momento]. Normalmente, empezamos a dar ideas sin saber qué está pasando. IMAGINA te hace pensar fuera de la caja. Para no acabar haciendo siempre lo mismo, ayuda a innovar. Así, las cosas no son siempre iguales. Es el despertar de la creatividad. ACTÚA: Hay muchísimos proyectos súper bien diseñados metidos en un cajón. A través de la practica, pruebas, y así mejoras. Te da mucho poder llevarlo a la práctica. Pierdes el miedo. EVOLÚA: sin reflexión no hay aprendizaje. Cuántas veces llevamos algo a cabo sin reflexionar acerca de lo que ha pasado, y volvemos a los mismos errores. COMPARTE: cuántas buenas prácticas no se comparten. Estamos en la época de compartir la info para enriquecernos. Así contagiamos a otros. Cuando ponemos los videos en los LABs la gente llega a tener claro en qué consiste. Te haces una idea más completa, es una forma de prototipar. La metodología es súper rica porque pasa por todas estas fases. Todas son necesarias”.

  • “Los niños no son el futuro, son el presente”, ¿qué significa para vosotros?

“Que necesitan la fuerza. También una persona que les acompañe, pillarles en el momento apropiado… Y un método”.

“Ellos pueden cambiar el mundo ahora. Son niños ahora y no hay porqué menospreciarles. Se puede cambiar el mundo siempre. Tienen una perspectiva del mundo distinta por su condición, que no debemos desaprovechar. Son el presente porque valen tanto como los adultos. Son importantes por su naturaleza”.

“Pone el foco en los peques para que puedan llegar, con las herramientas que se les da, a conseguir que sean en cada momento los que generan el cambio. En cada pequeña parte de esta metodología ya hay un aprendizaje. Estas herramientas fundamentales para el crecimiento personal las podrán usar durante toda su vida”.

“Nuestros niños son los adultos del mañana. Eso que se lleva la sociedad si les capacitamos”.

  • En el toolkit, en la parte EVOLÚA, hay un apartado “recupera anécdotas”. ¡Contadnos alguna que hayáis vivido en las formaciones!

“Son momentos que yo flipo porque no soy profe y no estoy en el día a día en una clase. Una profe que no tenía apoyo en su cole, preparaba los proyectos en verano, en su tiempo libre… Veo cómo la gente se motiva. En una formación llegaron a subir a hombros a la persona que ganó en uno de los juegos”.

“Lo que más me llega son las cosas que me dicen después de las formaciones. Por ejemplo: ‘Soy una persona diferente porque me he atrevido a hacer muchísimas cosas (gracias a las dinámicas y a las herramientas metodológicas) que antes no me atrevía a hacer’, o ‘ya sé cómo poner esto en práctica’. ¿Sabes ese momento en el que sientes que la cabeza empieza a generar la manera de implementar algo, cuando empieza a dar soluciones desde el minuto uno? Es entonces cuando se está generando esa la oportunidad de cambio”.

“En uno de los LABs, una asistente dijo: ‘algo se ha movido y volveré’. ¡Y ya lleva cuatro!”.

 

Si quieres experimentar la metodología DFC en primera persona, ¡apúntate al próximo LAB I CAN el 13, 14 y 15 de junio en Madrid! Más info e inscripciones.

Se puede contar, pero hay que vivirlo 😉

Más decir y hacer: apuesta por el aprendizaje ‘activo’

¡DFC puede ser la alternativa!

(Fragmentos del texto de Chih-Cheng, Cheng).

(…) No importa cuánto se prepare un maestro la clase. Basado en el Cono de la Teoría del Aprendizaje (Edgar Dale, 1946), los estudiantes probablemente solo podrán asimilar entre un 10% y un 30% del contenido; mientras que el profesor, que fue quien diseñó toda la presentación, recordará el 90%. Incluso si los estudiantes estuviesen prestando atención durante toda la clase, no podrían retener más que una pequeña parte. Entonces, ¿significa que es una actividad ineficiente la que se lleva a cabo? ¿Es a la vez desperdiciar los recursos, el tiempo y la energía del profesor?

Let’s Design for Change!

Elegimos, por ejemplo, “Seguridad de la información” como tema de nuestro proyecto DFC. Primero, invitamos a nuestro alumnado a pensar sobre qué SIENTEN con respecto al tema. Los profesores también podemos hacer uso de la información para concienciarles sobre la importancia del tema escogido. (…) Para ello utilizamos diferentes herramientas. Niños y niñas deben reflexionar y observar los posibles razonamientos, y hacer encuestas simples basadas en lo que inicialmente supusieron. Esto permite que sientan el tema como suyo y lleguen a hacerse una idea general de lo que está sucediendo en ese momento. Así no se correrá el riesgo de deformar los hechos en la primera fase.

En la fase IMAGINA, las soluciones más fáciles que podrían ocurrírseles a los niños y las niñas podrían pasar por pegar carteles, repartir flyers, presentar el tema durante una asamblea, o cualquier acción de sensibilización para dar a conocer el tema. (…) Con la elección de un público objetivo, la preparación de materiales adecuados, la creación de carteles, diapositivas, medios interactivos, organización de tiempos y espacios, etc.; se presupone que los niños deben experimentar cómo asignar el trabajo correctamente, además de aprender cosas nuevas. Quienes participen no sólo entenderán el valor esencial del tema (Aprendizaje Primario), visto que las diapositivas y los carteles son Aprendizaje Asociado (…); sino que también aprenderán a gestionar tiempos y horarios (Aprendizaje Concomitante). ¡Esto nos recuerda el principio del aprendizaje simultáneo planteado por William Heard Kilpatrick!

¿Y qué podemos hacer los facilitadores? Suministrar ordenadores, impresoras, materiales didácticos y toda la información necesaria. Si las actividades de promoción estuviesen divididas en grupos de niños y niñas con diferentes objetivos, el profesor también podría invitarles a intercambiar experiencias e ideas entre grupos y, finalmente, realizar una sesión de reflexión en grupo (…).

Necesitamos aceptar que habrá un cambio en el aprendizaje, para que así nuestros estudiantes puedan dar lo mejor de sí mismos. ¡Este es el primer paso que debemos dar para salir de las zonas de confort centradas en el profesor!

Chih-Cheng, Cheng

Actualmente trabaja en la Escuela Primaria Ruey Tarng, Ciudad de Taoyuan, Taiwán. Líder de la Sección de Servicios de Información.

(Fragmentos. Traducción del inglés de Beatriz Alonso).

Si queréis convertiros en facilitadores del método DFC… ¡Apuntáos al próximo LAB I CAN el 13, 14 y 15 de junio en Madrid! (Más info e inscripciones). Así podréis participar en el I CAN School Challenge. ¡El proyecto ganador irá a representar a España este año en la BTC en Taiwán!

Se puede contar, pero hay que vivirlo 😉

LAB I CAN en Valencia: “Me burbujean mil ideas para aplicar”

Dos grupos. Cuatro facilitadores. 24 educadores. 12 horas. Y ganas infinitas de transmitir el espíritu Design for Change. ¡Empezamos el LAB I CAN en Valencia!

¿Qué es lo que buscamos al implementar la metodología DFC de las 5 fases? ¡Empoderar a niños y niñas! Para ello, empecemos por el principio: los y las educadoras. Para hacer visibles los superpoderes que cada persona lleva dentro, se reparten papelitos, se agrupan los superhéroes y se prepara la “representación muda”. Risas aseguradas. Este es solo el primero de los muchos juegos pensados para activar el cuerpo y la mente, conectarlos; y potenciar nuestras capacidades. ¿Y qué hemos aprendido? A romper el hielo, a cooperar, a perder la vergüenza… ¡Empieza la diversión!

Al objetivo DFC se llega a través de la co-creación. Es decir, hay que pasar del “yo” al “nosotros”. ¿Y cómo lo hacemos? Incorporando el espíritu del proyecto, entendiendo su funcionamiento y los valores que promueve, descubriendo nuevas herramientas… Y lo mejor es que todo se aprende a través de la experimentación. Decimos que “Los niños solo necesitan una oportunidad para cambiar el mundo”, y para ello necesitan a una persona formada que les acompañe.

Durante las 12 horas que dura el LAB (repartido en dos días), los facilitadores explican y guían a los educadores a través del trabajo de las 5 fases (SIENTE, IMAGINA, ACTÚA, EVOLÚA y COMPARTE). Una vez completado el proceso, tendrán la oportunidad de repetirlo adoptando por sí mismos el rol de facilitadores, para practicar antes de llevarlo a cabo en su aula. Y como se trata de una metodología intuitiva basada en el design thinking, nada mejor que intercalar cada fase del proceso con juegos que despiertan el ingenio, permiten mirar desde otra óptica; y fomentan la creatividad, la escucha, el respeto y la paciencia.

Para motivar más si cabe a los educadores, también se muestran algunos vídeos de proyectos ya realizados, y los resultados son una maravilla. Además, se explica más profundamente la metodología y se dedica un tiempo de reflexión y ronda de preguntas para que los facilitadores resuelvan dudas. ¡No hay que irse con la sensación de “podría haber preguntado…”!

¿Y por qué es tan innovador este método? ¿Qué tiene de especial? Las opiniones de los asistentes son el mejor indicador:

  • Isabel: Me ha gustado porque me encanta intercambiar ideas, iniciativas y contactar con gente.
  • Kandra: Ha sido muy dinámico. Las facilitadoras eran muy activas y cercanas. La metodología es atractiva y se fomenta el trabajo en equipo.
  • Ángela: muy dinámico. No lo conocía y me ha atraído bastante. Nos habéis hecho sentir genial. Ha sido muy ameno, nada pesado. No es como un curso normal.
  • Raquel: dinámico y divertido. ¡Se me ha pasado muy rápido! A ver cómo lo aplico ahora en el aula. El primer día fue todo motivación, y ahora hay que aterrizarlo con las definiciones.
  • Juanma: entretenido, se pasa muy rápido. Tengo muy buenas expectativas. Ya le estoy dando vueltas a ver cómo lo haré yo en clase…
  • Ana: quiero seguir profundizando. Me lo estoy pasando muy bien.
  • Antonio: las expectativas son muy buenas. Nos lo estamos pasando genial. Es un método muy activo y dinámico. Además, nos estamos encontrando con gente de otros centros y da mucha alegría. Apostar por innovación siempre es bueno. ¡Ahora a aplicarlo en el aula!
  • Susana: me divertí un montón, no he mirado el reloj ni una sola vez y mira que veníamos cansadas del viaje. Me burbujean mil ideas para aplicar. Renovarse es fundamental.
  • David: muy dinámico. Creo que cuanto antes nos metamos en ‘harina’, mejor. La forma de trabajar la metodología DFC es genial. Como mejor se explica es haciendo, igual que hemos hecho creando el proyecto. Hay que jugar.
  • Inma: muy divertido y ameno.
  • Iván: interesante y participativo.
  • Toni: alucinante.
  • Ana: se me está pasando el tiempo volando.
  • Aida: lo vives. Eso es la participación. Me encantan estas técnicas. Me gustaría poder probar muchas más. Es muy enriquecedor.
  • Ana: entretenido y ameno, y eso que venía cansada.
  • Raquel: dinámico. Pasa muy rápido. Todos estamos involucrados, nadie se ha quedado excluido. Al trabajar en grupo, lo ponemos todo en común: cómo trabajamos en otros centros… así aprendemos un montón. La formación interna es fundamental.
  • Carmen: entretenido. Al ser práctico, se te quedan muy bien las cosas. Haces jugar a los demás y juegas tú. Sacar esa parte de cada uno es muy importante.
  • Ana: divertido.
  • Lourdes: me encanta. Es tan divertido, y dinámico. Llegué pensando que no debía venir y me lo estoy pasando genial.
  • Mais: una formación de categoría.
  • Marta: se me está pasando el tiempo volando.
  • Elena: fenomenal.
  • Mariano: esto me encanta y lo pienso poner en práctica en mi clase.

El tiempo para recibir más feedback es limitado, y el espacio también… Esperamos al próximo post para conocer las reflexiones de los facilitadores. Mientras tanto… ¿se os han despertado las ganas de probar? ¡Apuntáos al próximo LAB el 13, 14 y 15 de junio en Madrid! Más info e inscripciones.

Se puede contar, pero hay que vivirlo 😉

Parar para crear. Claves Design for Change en los Talleres Yo Puedo

Jugar con una pelota lanzándola de unas manos a otras en la sala solo puede ser el preludio de algo divertido. Miguel Luengo invita a los y las asistentes a terminar la frase “Yo puedo…”: hacer lo que me propongo, realizar mis sueños, inspirarme esta tarde, cuidarme y cuidar a los demás… Empieza el Taller.

Una de las primeras preguntas que surge es “pero y esto del design thinking, ¿qué es?”.  Sencillo ejemplo: siempre que usamos un post it queda doblado hacia arriba ¿cómo despegarlo para que quede plano? Hay que tirar de forma lateral. Es cierto, pequeños cambios marcan la diferencia, solo necesitamos los conocimientos y las herramientas. Pero no siempre las tenemos para, por ejemplo, dar la voz a todo el mundo en el aula. ¿Cómo lo hacemos entonces? Miguel, facilitador del taller, empieza a dar las claves de la escucha para facilitar el proceso Design for Change y hacer que las cosas ocurran. Así, la relación con el alumnado cambia: se trata de escuchar más; de dirigir menos. “Cada vez los educadores nos demandan más herramientas. Y es que cambiando la forma en la que educas, cambias el mundo”, confirma Miguel.

Después de la presentación de la asociación y de la metodología, la explicación es práctica, para optimizar el tiempo y el aprendizaje. Se forman grupos de trabajo y se elige un tema. ¿Qué es lo relevante? ¿Qué hay en tu cabeza detrás de esa idea? Lo que buscamos son hechos, fruto de la observación. Entramos en la primera fase SIENTE con un brainstorming. Se trata de un proceso de convergencia-divergencia-síntesis para pasar del post it individual (donde se han apuntado las ideas en nubes) a la conversación grupal. “¡A compartir! ¡Que cada persona lo exprese como quiera! ¡Dejaos sorprender!”, les anima Miguel.

En ese momento los grupos comienzan a emocionarse, algunos se levantan de las sillas para explicarse mejor. Se trata de identificar realidades, pero todavía no hay que buscar soluciones; sino observar los matices para ver qué engancha con el grupo: eso es lo importante, elegir el foco que tiene más potencial para generar el cambio. ¡Compartiendo nuestras ideas inspiramos al resto y nos enriquecemos! En la fase IMAGINA los miedos se quedan fuera y se da rienda suelta a la creatividad. Después, en la fase ACTÚA se ‘aterrizan’ las propuestas, por muy ‘locas’ que sean. “Partir de lo general a lo particular ayuda a aterrizar lo que nos preocupa: de la guerra al bullying, por ejemplo. Design for Change es una metodología inclusiva porque cada niño o niña se va enganchando en cada una de las fases”, confirma Miguel.

¿Qué aprendizaje nos llevamos del proceso? Empieza la fase EVOLÚA (evaluación+evolución) que lleva a la última fase, COMPARTE. Es decir, hacer visible lo invisible:

  • Parar para crear. Parar para transformar una situación
  • Salir de las “cajas mentales”. Todo es posible
  • Favorecer la escucha activa, el debate y la interacción, el pensamiento convergente y divergente
  • Respetar las fases del proceso
  • Fomentar una mentalidad flexible y abierta
  • Colaborar
  • Aceptar e integrar las intensidades de cada persona
  • Co-construir
  • Respetar todas las ideas
  • Participar activamente
  • Comunicarse sin conocerse previamente
  • Ser conscientes de que tener una estructura facilita alcanzar un objetivo
  • Escucharse e incluir las opiniones de todo el mundo
  • Valorar la importancia de las ideas “locas”
  • Compartir ideas que se enriquecen con las aportaciones del resto
  • Saber que cuando definimos un problema, estamos encontrando también la solución. Hay que escribirlo y ordenar las ideas
  • Motivar a otros grupos o comunidades
  • Conocer una metodología que también se puede implementar en la empresa o en solitario

“Hacer un proyecto DFC es la excusa, lo importante no es el resultado. Lo enriquecedor es el proceso, la reflexión. Esto va de crecer”, termina asegurando Miguel. Al final, se lanza de nuevo la pelota y la pregunta “Yo puedo…”: pensar en positivo, imaginar… Las respuestas muestran el antes y el después, la conexión con una misma y con las personas del grupo que se ha producido y cómo las ha empoderado.

Un taller solo son dos horas, una aproximación a la metodología. Para profundizar en ella, ¡os esperamos en el LAB de doce horas el 13, 14 y 15 de junio en Madrid! ¡Animaos a disfrutar del proceso completo! https://www.ticketea.com/entradas-curso-dfc-espana-lab-i-can-madrid-junio-2018/

Se puede contar, pero hay que vivirlo 😉

DFC: “Un pequeño mundo donde nos podíamos expresar y ser nosotros mismos”

De Murcia nos trajimos energía, ideas, experiencias, y ¡mucha información! Terminamos la trilogía murciana con una entrevista a María Jurado, profesora en el Colegio Carlos V de Águilas, Murcia; que tiene además la generosidad de compartir con nosotros las experiencias de su alumnado en primera persona.

Tenemos la suerte de encontrarnos con María en el marco del taller Yo Puedo, organizado por la Unión de Cooperativas de Enseñanza Región de Murcia (UCOERM). Psicopedagoga de formación, María es una veterana del método Design For Change (DFC) y lo aplica cada día en sus clases. Alegre y comunicativa, nos explica cómo incorpora el I CAN Mindset en el aula: “A través de dinámicas. Me encantan los laboratorios. Se trata de una metodología muy participativa donde el profesor es el facilitador: yo les pido cosas y después tengo que supervisarlo. Es un movimiento que abre la mente hacia otras culturas, hacia el compartir. Es una mentalidad de cambio e innovación”, explica.

Y todo empieza observando. En el caso del alumnado, se trata de observación directa; y de escucha, mucha escucha. ¿Con qué herramientas contamos para focalizar la atención? “Hay que fomentar la escucha activa, trabajar los temas de manera atractiva para hacerlos interesantes, hacerles partícipes. Entonces se callan y escuchan”, asegura María mientras nos cuenta un ejemplo sobre el que trabajan actualmente: “Ahora estamos con el maltrato animal. De hecho, es un proyecto DFC que compartiremos este curso. Se trata de una campaña de concienciación porque es un tema que sensibiliza mucho. Ya les dimos una charla con un veterinario y se emocionaron”, recuerda.

Efectivamente, María nos confirma que este año también participarán en el I CAN School Challenge: “No me gusta que mi trabajo se quede en el aula. Quiero que la gente vea qué hacemos”. En su clase, el alumnado propone los temas y “mi trabajo es motivar y guiar. Son horas de preparación. Para el último proyecto que hicimos con DFC contra el acoso escolar luchamos mucho. Se hizo en el grupo no bilingüe y los alumnos al final se emocionaron. El cartel aún lo tenemos en el pasillo. Ha quedado una muy buena concienciación. Creo que todos los institutos deberían llevar a cabo iniciativas similares”, nos asegura.

¿Y cómo ha llegado María a implementar la metodología DFC? “Me pasé un verano entero viendo los videos y estudiando las dinámicas, buscando información e integrándola. Ahora mis alumnos están muy motivados. De hecho, me dicen ‘Profesora, gracias a esta asignatura [Iniciación a la Investigación] hemos conocido a los compañeros y nos ponemos en el lugar del otro’. Y la verdad es que se emocionan. Por ejemplo, trabajo la inteligencia emocional con dinámicas de globos: para identificar cómo nos sentimos y cómo se siente el resto”, nos comenta.

Sin embargo, como en todo, María también encuentra dificultades. “Principalmente a la hora de que el alumno entienda la dinámica y cómo tiene que trabajar. Las primeras sesiones son complicadas hasta que el alumno entiende de qué se trata. Hay que explicarles que es una nueva metodología y que tienen que acostumbrarse”, nos dice.

Y una vez hecho, les encanta. Para ejemplificarlo, María nos remite dos testimonios de los propios alumnos de 2º ESO.

“Mi entrada en Design for Change fue muy buena, la verdad es que la asignatura de ‘Iniciación a la Investigación’ prometía. Cuando entré en la clase había un montón de gente (yo pensaba que íbamos a ser cuatro gatos). En la primera clase, la profesora nos explicó en qué consistía esta asignatura, y cuando nos lo contó, todos nos miramos pensando ¿dónde narices nos hemos metido? Conforme fue pasando el curso, nos dimos cuenta de que esta asignatura era como un pequeño mundo de una hora donde nos podíamos expresar y ser nosotros mismos. Siempre me lo he pasado bien y espero que los siguientes chicos que den esta asignatura el año que viene se lo pasen igual de bien que nosotros en este año”.

“Mi experiencia ha sido muy buena, pero yo creo que ninguno de nosotros pensaba que la metodología Design for Change nos podría ayudar en nuestro día a día. Porque no solo es aprender de unas cosas en concreto, también te ayuda a conocerte a ti mismo, y a ser empáticos con los demás. Por otra parte, te ayuda a conocer problemas de la actualidad, como por ejemplo: el bullying, el alcohol en los adolescentes, la violencia de género, el reciclaje… Podemos dar soluciones y concienciar a la gente. También hemos aprendido a hablar en público y a expresar nuestros sentimientos”.

Y por eso una de las máximas que promueve DFC es ‘los niños no son el futuro, son el presente’. María nos regala una matización: “Son el presente si el adulto está por la labor. Tenemos que abrirles la puerta para que vean que sus aportaciones, con trabajo e ilusión, pueden estar en el presente”.

María Ortuño, educadora: “Hay que romper con las creencias limitantes”

¡Segundo y último día en Murcia trasmitiendo el espíritu Design For Change! Dejamos atrás las montañas y ponemos rumbo al centro de la ciudad. Miguel Luengo ya tiene preparado otro taller adaptado a las necesidades del grupo. Si en las II Jornadas Regionales de Escuelas Rurales la clave era aplicar la metodología Design For Change (DFC) a los centros educativos rurales con alumnado multinivel en el aula; en este taller el foco se centra en el cooperativismo.

Una de las participantes, María Ortuño, maestra en el colegio Severo Ochoa de Murcia, nos explica antes del taller las particularidades de los centros educativos basados en un modelo cooperativo. Ella es miembro de la Unión de Cooperativas de Enseñanza Región de Murcia (UCOERM) (organizador del taller), entidad que representa a las empresas de Murcia para defender y visualizar el cooperativismo como forma de hacer empresa socialmente responsable. Asimismo, promueve sus valores diferenciales y acerca las relaciones con las organizaciones e instituciones del sector.

Visto que UCOERM se basa en los principios de democracia, igualdad, autogestión y solidaridad, con el objetivo de fomentar la cohesión social y el desarrollo sostenible, la metodología que María aplica en su aula está muy acorde con estos postulados: trabajar con el alumnado en equipos rotativos en todos los rincones del aula integrando, socializando y respetando. Y es que ese es el espíritu del cooperativismo: pasar del ‘yo’ al ‘nosotros’; o en palabras DFC: I Can / We Can.

María, veterana ya en el método DFC, nos cuenta cómo fue su proceso: “Primero tú tienes que saberlo hacer contigo misma, para poder transmitírselo al resto”. “Hay que romper con las creencias limitantes”, nos asegura. Y así lo aplica dentro de su aula, por ejemplo, cuando les dice a sus alumnos y alumnas: “Soy maestra y no tengo porqué saberlo todo; también aprendo de vosotros”. Más allá, además lo comparte con sus compañeros de profesión: “El cambio de mentalidad es muy necesario, el docente no acaba de creerse que tiene esta necesidad”. Así que, por su parte, María anima al empoderamiento en el claustro: “Los que ya hemos hecho el cambio de mentalidad, vamos contagiando para que a nuestros compañeros les sea más fácil conocer estos métodos”.

Y es que la metodología DFC engancha. Para ilustrarlo, según empieza el taller, Miguel cuenta una historia de cambio construida a partir de las cinco fases porque, según explica, “con este método preparamos las condiciones para que las cosas ocurran”.

PROYECTO DFC: “DE CABALLEROS Y COCODRILOS A BAÑOS DEL COLE LIMPIOS”

  • SIENTE. Esta fase consiste en identificar el problema a partir de una lluvia de ideas, la puesta en común y la escucha; donde se busca la síntesis para generar conversaciones y elegir un único foco. En este caso concreto, los alumnos y alumnas llegaron a la conclusión de que les preocupaba que los baños de su colegio siempre estuviesen sucios. Limpiar el baño continuamente no parecía que solucionase el problema… ¿Qué hacer?
  • IMAGINA: Jugando con su contexto, niños y niñas crearon una realidad donde caballeros armados con espadas lanzaban al foso de los cocodrilos (que se habría de construir en el suelo del baño) a las personas que ensuciasen. En este momento, la profesora responsable del aula entró en pánico: “¿Cómo vamos a hacer eso?”. “No te preocupes —la tranquilizó Miguel— en DFC son ellos quienes llevan a cabo sus propias ideas. Tú no eres responsable de la ejecución final”.
  • ACTÚA: Llega el momento de ‘aterrizar’ las ideas, por muy molonas que sean, adaptarlas a las herramientas disponibles, y consensuar un plan de acción. Vista la dificultad insalvable de ponerse a cavar un foso y traer cocodrilos importados de las remotas aguas del Nilo, contando además con la peligrosidad que conlleva la hazaña, decidieron ser prácticos: diseñaron unos carteles llamativos e innovadores en los cuales los caballeros obligaban, bajo pena máxima de ‘devoración’ por cocodrilo, a mantener todos los papeles en las papeleras y el agua en los lavabos.
  • EVOLÚA: “Esta es la fase clave —asegura Miguel— porque tenemos tendencia a solucionar un problema y pasar al siguiente, sin reflexionar sobre qué hemos aprendido”. Así, en esta fase-suma entre ‘Evaluar’ y ‘Evolucionar’, los y las agentes del cambio pudieron constatar que con su iniciativa verdaderamente se obtenían los resultados esperados. Así, orgullosos de su reto, emprendieron la última fase.
  • COMPARTE: Hacer un vídeo para contar la experiencia en primera persona es más fácil de lo que parece, y desde luego es muy gratificante. Los y las protagonistas narran e interpretan lo que han hecho y lo que han aprendido sobre la experiencia vivida.

Y es que “todos tenemos algo importante que compartir”, sentencia Miguel. “Yo no puedo deciros cómo dar clase, pero Design For Change puede daros herramientas”, les asegura a los asistentes. Es cierto, según las demandas de la comunidad educativa y de la sociedad, resulta necesario buscar nuevas estrategias, nuevas motivaciones, y así lo demandan los educadores de la sala. Miguel les responde: “Podemos influir de forma positiva en la motivación de alguien si la mía propia nos motiva a los dos”.

Para ilustrar a través del ejemplo, les propone una práctica para convertirles en ‘activistas instantáneos’. En primer lugar, propone diferentes temas para trabajar a través del proceso de divergencia-convergencia-síntesis y les divide en cuatro grupos de trabajo donde eligen un tema. Primero, identificar problemas; después, propuesta de ideas para cambiar el mundo utilizando la ‘Mentalidad I Can’.

Para terminar la sesión, Miguel recuerda que aún queda hablar de la parte más importante: compartir el proyecto para inspirar al resto del mundo. Como muestra, una educadora de la sala, María Jurado, enseña en la pantalla el vídeo de la iniciativa que llevaron a cabo en su centro: “No al acoso escolar”, en el Colegio Carlos V de Águilas, Murcia. Emocionante.

El despertador de sueños de la innovación educativa

Al decir que nos íbamos a Murcia, a veces se escuchaba como respuesta el conocido eslogan “Murcia, qué hermosa eres”. Y lista, inteligente, proactiva, innovadora, inspiradora y mucho más. Dos días, dos talleres, y un despertador de sueños: Miguel Luengo, presidente de Design For Change España. ¡Comenzamos el viaje!

En un entorno privilegiado en Totana, en mitad de Sierra Espuña, participamos, gracias al Centro de Profesores y Recursos (CPR) Región de Murcia, en las II Jornadas Regionales de Escuelas Rurales. Gracias a la organizadora Isabel Almela y a todos los ponentes y participantes, disfrutamos de un intenso día de aprendizaje y compartir inspirador.

“¿Cómo preparamos las condiciones para que las cosas ocurran?” nos pregunta Miguel antes de empezar las Jornadas. Empieza la jornada, después de registros y abrazos de reconocimiento o de reencuentro, con unas ponencias de dos educadoras con muchas ganas de evolucionar el sistema educativo desde su propia aula de inglés. Cristina Díaz muestra los proyectos que ha hecho su alumnado, entre el que destaca Everyone CAN be a hero: una actividad de roles (con la que consiguieron un reconocimiento de calidad nacional) además de poner en relación a niños y niñas en el ámbito internacional y fomentar las competencias de comunicación.

Acto seguido, su compañera Elena Domínguez, maestra de Educación Física, explica en su ponencia el concepto de gamificación más allá del juego para fomentar el trabajo en equipo, la imaginación, la creatividad, la cooperación y la solidaridad a través de retos cognitivos, socio-afectivos y motrices divertidos y motivadores, utilizando como contexto cuentos, películas y obras literarias de referencia para crear historias.

Y es que si el docente está motivado, transmite la motivación allá donde trabaje. Y para demostrarlo llega Miguel Luengo, el despertador de sueños “porque todos llevamos sueños dentro”, asegura mientras añade: “no le podéis pedir a vuestros alumnos lo que vosotros no estáis haciendo”.

Y empieza la diversión. Después de introducir el concepto Design For Change, Miguel anima a los participantes: “La magia de DFC surge cuando vosotros, los educadores, lo hacéis propio. Cuando conectas con lo que llevas dentro, la magia ocurre”. Y para lograrlo “hay un montón de herramientas para cambiar”. ¿Cuáles?

A través de ejemplos prácticos. Miguel propone el primer reto: dormir la siesta (risitas de la sala a la imaginación del lector). Realmente, se trata de un juego de roles por parejas (Miguel deja muy claro que no valen los tríos) para descubrir cómo es la experiencia de la siesta (aquí ya estallan las risas y las bromas) y profundizar en el proceso de exploración. El objetivo es que este aprendizaje basado en la formulación de preguntas y en la escucha sea trasladado al aula.

¿Y después? Empezar a utilizar el método DFC basado en el design thinking para dar oportunidad a los niños y las niñas de poner en práctica sus propias ideas para cambiar el mundo. ¿Valoración general de la actividad? Preguntamos durante la comida. ¡Gratificante! Recibimos al unísono y entonces les proponemos: ¡Animaos a participar en el reto I CAN School Challenge!

Retomamos con ponencias cargadas de creatividad e innovación, como la de Rosa de Lima y Juan Antonio Sánchez, que nos ilustran el cuento del “El cántaro roto” en lengua de signos y terminan con la reflexión: “Que por todos los colegios por los que paséis crezcan muchas y muy bonitas flores”.

Para terminar las ponencias, desde Escuelas Activas traen una propuesta cargada de energía: erradicar la obesidad infantil a través de retos físicos y aprendizaje de vida saludable. Aprovechando su contexto rural, proponen elementos motivadores para promover cambios que potencien lo bueno y lo positivo a través de retos motrices. “La clave es tener ganas de hacer cosas y pasión”, asegura a Design For Change Juan E. Alcaraz, el promotor del proyecto junto con María Sánchez.

Tampoco faltó el apoyo institucional representado por Juana Mulero, Directora General de Planificación Educativa y Recursos Humanos, quien confirmó, acompañada por el Jefe Servicio de Formación, Víctor Marín, y la Directora del CPR, Rosa Gómez, que “la escuela rural se ha puesto las pilas y está cambiando a un ritmo vertiginoso”.

Como conclusiones a unas maravillosas jornadas cargadas de experiencias enriquecedoras y después de debatir los participantes en los grupos de trabajo, se presentan los siguientes retos a la escuela rural: reuniones formativas-informativas especificando una metodología abierta definida, departamento propio en la CARM, adaptar normativas a la característica rural, reunir las condiciones necesarias para aplicar metodologías activas, departamento propio en la CARM, adaptar normativas a la característica rural, reunir las condiciones necesarias para aplicar metodologías activas, interculturalidad, compensación de desigualdades, refuerzo para atender la eleva inmigración, no reducción de espacios, legislación propia, flexibilidad programaciones, continuidad de la plantilla, plan de estudios en la universidad y prácticas.

Espera a nuestro próximo post de la aventura educativa en Murcia (día 2). Continuará…

Una adivinanza… ¿Qué tienen que ver el Design Thinking y Gandhi?

La asociación de ambas palabras puede resultar un tanto extraña, y sin embargo como veremos ahora, tienen muchos puntos en común:

Todo lo que necesitas saber sobre el I CAN School Challenge de DFC España 2018
Quedan menos de 4 meses para que finalice la 8 edición del reto I CAN School Challenge, donde las historias de cambio llevadas a cabo por niños y jóvenes de toda España se reúnen y se difunden para contagiar a otros con el espíritu I CAN.

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