En nuestro último artículo del #BetterTogetherEducacion de la temporada, entrevistamos a Juan Diego López Giraldo, licenciado en Ciencias ambientales, especializado en gestión ambiental y diplomado en Educación. Por supuesto, este combo de formación le ha llevado a dedicarse a la Educación Ambiental, hasta llegar a ser el responsable del proyecto Emprendedores Verdes Europeos. Él mismo se define como un ejemplo de emprendedor porque además ha tenido que aprender a gestionar una empresa.

Una entrevista naturalmente fresca y verde para cerrar la temporada veraniega 😉

Pregunta: ¿Cómo nace Emprendedores Verdes Europeos?

Respuesta: Todo nace de un proyecto anterior, Lecciones de la naturaleza, creado con socios internacionales, para poner a la naturaleza como maestra. En este programa se ofrecían recursos educativos abiertos, publicaciones… A partir de aquí vemos la oportunidad de presentar algo más concreto en el plano emprendedor, siempre con la naturaleza como maestra, en el marco de la Unión Europea (UE), y las competencias del s.XXI que se desarrollan a través de módulos educativos y además educan en valores.

P: Danos algunos detalles del proyecto. ¿Cómo prepara a los jóvenes para adquirir responsabilidades sobre sus elecciones en la vida, sobre su entorno y cómo contribuyen a mejorarlo? ¿Qué resultados observáis según se desarrollan?

R: Nos preguntamos cómo podríamos cambiar el futuro aprendiendo de las lecciones de la naturaleza. Y es ahí donde buscamos las respuestas: ¿cómo trabaja la naturaleza? Así surgen ideas emprendedoras. Pensar en un cambio necesario. Un cambio de pensamiento. ¿Qué puedo cambiar? Se trata de un modelo cíclico en constante cuestionamiento de sí mismo.

En cada uno de los módulos se trabaja un reconocimiento de los principios y sistemas de la naturaleza, centrándose en las energías alternativas, en mirar a los residuos como recursos, etc. Creemos que la diversidad proporciona fortaleza y que la naturaleza siempre piensa en beneficios. Hemos salido a buscar emprendedores locales y nacionales, para que quienes quieran sacar adelante su proyecto emprendedor puedan utilizar estos principios. Vinculamos los módulos a casos reales para que se vea que es posible y sirvan de inspiración.

P: ¿Cómo lleváis a cabo acciones de sensibilización?

R: Hemos trabajado en institutos en Murcia (como en la fotografía de portada, reunido con un par de docentes en el IES Miguel Hernández, de Alhama de Murcia). Han probado los módulos y nos han sugerido ajustes. Realmente son recursos educativos abiertos, se usan para que los chavales presenten su plan de empresa verde. La siguiente fase sería presentarlo a concursos para conseguir financiación. Estamos pendientes de este paso.

Nuestro compromiso viene del apoyo desde la web, de los docentes, de la motivación de que el plan de acción puede ser realizado, como se observa en los casos de éxitos. Sabemos que el cambio es posible para transformar el futuro.

P: ¿Qué cambios habéis observado en el alumnado después de poner en práctica las lecciones de la naturaleza? ¿Cuáles son las competencias que se adquieren? ¿Y a nivel curricular?

R: Competencias básicas de la UE: comunicación, uso de la lengua extranjera, entender otra cultura como apertura mental, competencia matemática de ciencia y tecnología, competencia digital, aprender a aprender (lecciones de la naturaleza), como desaprender.

También competencias personales, competencias sociales y ciudadanas: control emocional, creatividad, manejar la incertidumbre, expresión cultural y artística, conocer la historia a través de la naturaleza, reconocer lo que tenemos, de dónde venimos y a dónde vamos… Todo se trabaja en la naturaleza: en los parques naturales, en las zonas verdes o en los huertos del colegio. Así se ve la naturaleza con otros ojos.

P: ¿Cómo enlaza Emprendedores Verdes Europeos con Design for Change? ¿Cómo crees que puedes incorporar el I CAN Mindset? ¿Por qué son importantes este tipo de metodologías?

R: Estas metodologías fomentan el desarrollo de la persona y pueden ofrecer novedades transformadoras del sistema actual, en la parte de innovación educativa. En concreto, me llamaron mucho la atención las fases Evolúa y Comparte. En lecciones de la naturaleza tenemos una inspiración circular expansiva que conecta muy bien con la metodología DFC: Descubre,  inspira, comparte… Imagina cómo transformar el mundo.

P: Y siguiendo esa línea, ¿qué significa para ti ‘cambio’? ¿Cómo hay que observarlo?

R: Transformación, es decir, hacer las cosas de otra manera. Introducir el concepto de novedad, de alternativa en el camino. Hay que hacer un análisis desde muchos aspectos: humano, que valores mueve, impacto que puede tener en la comunidad, viabilidad en el tiempo; y después está la parte económica: si es factible, qué recursos se necesitan, financiación…

P: ¿Qué significa para ti ‘Better Together’?

R: Creo que cada persona tiene una valía en sí misma, tenemos que ponerla en común y tratar que el impacto se multiplique, para poder transformar la realidad. ¿Cómo? A partir de momentos de encuentro para establecer estrategias y planes de acción comunes, para compartir, en vez de ir cada uno por su lado; compartir camino y aprovecharnos de lo que hacemos cada uno, enriqueciéndonos. Nosotros, en concreto, por ejemplo, a través del contacto con escuelas rurales.

P: ¿Qué consideras prioritario en vuestra actividad?

R: Hacer algo concreto, llevar a cabo una iniciativa que sea real, para que lo que se lleve a cabo pueda servir.

P: ¿Cuáles son los inconvenientes que os encontráis en el día a día?

R: A todo esto hay que ponerle mucha ilusión, porque no es fácil; pero es posible, requiere esfuerzo y motivación personal.

Al principio hasta la propia familia puede ser un inconveniente, por temas de viabilidad. Y esto nos sirve de aprendizaje: la familia debe apoyar y creer en la transformación, en que se puede generar algo nuevo, que existe un reto que hay que conseguir gracias al desarrollo de las propias ideas. Así se demuestra que es viable.

Y buscar financiación. Con este tema desarrollas perseverancia, habilidades, competencias, abres la mente, fomentas la escucha, la capacidad de lucha; aprendes a hablar en publico, a aceptar tus limitaciones, a redactar de una determinada manera, a comunicar, en definitiva, a observar la diversidad. Requiere mucha motivación y creer en lo que haces. Es un aprendizaje constante.

P: ¿Nos puedes contar una experiencia emotiva?

R: Cuando éramos pequeños, el director del colegio nos decía: “Hay que ver con los ojos de ver y con oír con las orejas de escuchar”.

P: ¿Cómo ves el futuro de la educación?

R:  Tiene que cambiar mucho, porque si no, va a ser un fracaso. Estamos anclados en la educación de la era post industrial. Seguimos pensando que la gente puede trabajar en serie, sentados en el aula sin moverse. El sistema está muy acomodado y cambiarlo es complicado. Hay experiencias de cambio interesantes, con múltiples profesores, en Cataluña, por ejemplo, donde el estudiante es el protagonista, adaptándose a las necesidades nuevas y a los nuevos aspectos sociales, tecnológicos, y emocionales. La clave está en que el profesorado necesita formación y reciclaje.

 

 

 

 

 

En nuestro viernes de blog, entrevistamos a Beatriz Iranzo, CEO de Fully Creative Aglaia, además de maestra de Educación Primaria, en la especialidad de Inglés, habilitada por la Comunidad de Madrid. Gracias a sus respuestas, se confirma que nos encontramos ante una apasionada del uso de metodologías activas en el diseño de experiencias de enseñanza- aprendizaje.

P: He leído sobre ti que descubres “los puntos de enfoque y desarrollo con una utilidad extraordinaria” y que tu “método de saltar en vez de andar se convierte en una extraordinaria herramienta de innovación y desempeño”. ¿Cómo lo haces?

R: Soy un caos. Primero veo la imagen final de cada desarrollo de un proyecto. Después, trato de combinar la experiencia de los trabajan conmigo. Me encanta hacer mapas mentales. Creo que se me puede definir como visionaria en el sentido de que sé interpretar lo que encuentro a mi alrededor de forma intuitiva. Cultura, tecnología y educación son mis pilares. Compartir con un objetivo común. Por último, lo que no sé hacer, lo visualizo, y busco quien me ayude. 

P: Háblanos de Fully Creative Aglaia y de los cursos que impartes basados en el Visual Thinking y el pensamiento crítico y creativo. ¿Qué nexos encuentras con el Design Thinking?

R: La palabra es Factoría cultural. Aglaia es una nueva forma de entender la educación. Fully Creative se basa en el diseño de experiencias para el ámbito educativo y empresarial, para así desarrollar sus competencias.

Utilizamos mapas mentales como herramientas para generar procesos dentro de las aulas. No solo enseño a hacerlos y dibujarlos, sino que pongo plantillas a su disposición, para desarrollar las competencias esenciales integradas en los contenidos curriculares.

En las empresas, diseño un marco en el desarrollo de la creatividad y liderazgo. Diseño e interacción me permiten crear mi propio marco pedagógico. Tenemos que ser sensatos en el cambio en educación: cómo lo aplicamos en el diseño de experiencias.

P: ¿Cómo utilizas Desing for Change (DFC)? ¿Qué herramientas consideras que son más útiles?

R: Existe una necesidad de diseñar dentro del ámbito curricular, y se puede resolver a partir de las competencias que se desarrollan aplicando las cinco fases DFC. Es una metodología formidable. Personalmente, veo los marcos pedagógicos de la metodología y me enriquezco.

Me parecen muy útiles las fases que se van marcando, partiendo de la motivación intrínseca del alumnado. Ves lo que no te gusta y cómo lo vas a cambiar llevando a cabo un estudio real. Te permite que seas tú quien da la respuesta, trabajando desde un conjunto: en clase, en la escuela, en tu entorno. Fomenta el desarrollo de la creatividad.

P: “Los niños no son el futuro, son el presente”, ¿qué te sugiere?

R: Estamos equivocados en seguir manteniendo el muro que separa al adulto del niño. Son estados evolutivos en los que es fundamental permitir escuchar diferentes voces. Si se impone una voz, para qué van a pensar.

P: Cuando escuchas “I CAN Mindset”, ¿qué te imaginas?

R: Un mundo de posibilidades compartidas. Un proyecto de proyectos. No estás solo en tu cambio, conoces otros ejemplos y ves que todo el mundo va unido.

P: En Design for Change decimos que ser una persona creativa es una persona que propone ideas. ¿Qué significa para ti?

R: Dar una respuesta diferente. Me gusta hacer y pensar, desde el pensamiento critico. Veo, pienso, pregunto y hago.

P: Volviendo a Fully Creative Aglaia, hemos visto que establecéis sinergias con otras organizaciones, de hecho, contáis con una comunidad de FullyChangeMakers (colaboradores expertos) ¿Qué significa para ti #BetterTogetherEducacion?

R: No solo una posibilidad de cambiar, sino un cambio real. Da igual tu filosofía siempre y cuando tenga un objetivo común.

P: ¿Cuáles son las alternativas en las que estáis trabajando que se pueden englobar en el #BetterTogetherEducacion?

R: El diseño de proyectos y experiencias mejoradoras.

P: ¿Cuáles son las oportunidades en el sector?

R: Posibilidad de aprendizaje mediante el trabajo que fomenta el desarrollo desde el apoyo mutuo.

P: ¿Cuál es el objetivo de los programas que ofrecéis?

R: Básicamente hay una necesidad de formación al profesorado que respete la tradición. La innovación está supeditada al régimen curricular y ministerial. Creamos espacios alternativos a la propia escuela. Diferentes tipos de universos.

P: ¿Cuáles son los inconvenientes que os encontráis en el día a día?

R: Las escuelas a veces no están preparadas en desarrollo tecnológico, pero el alumnado sí. Queremos que sea vea lo que estamos haciendo. Que se abran para utilizar estas herramientas. Lo importante es cómo vamos a llegar a ese objetivo. Esto lo hace muy bien DFC: prototipando. Hay que equivocarse rápido y barato, abrir posibilidades futuras. Nosotros respetamos y escuchamos, intentamos entender a las instituciones para que nos escuchen y poder aportar.

También la financiación es un tema siempre presente. Ahora la estamos buscando para la creación de un videojuego.

P: Y ya casi para terminar, ¿podrías contarnos alguna de tus experiencias más emotivas?

R: Por ejemplo, del ultimo cole donde trabajé. Siempre que vuelvo, salen a buscarme, ¡y hace ya tres años! En realidad, lo que mejor sé hacer es maestra. Los chavales de este cole en concreto viven en situaciones desfavorecidas, así que agradecen mucho más todo. Rompes el bache entre unos y otros, y llegas a ellos.                                                                   

P: ¿Cómo ves el futuro de la Educación?

R: Apasionante.

 

 

 

 

 

¡Nueva entrevista en el marco del #BetterTogetherEducacion! Tenemos el placer de entrevistar a Chema Lázaro, maestro de Educación Primaria, profesor en la Universidad Rey Juan Carlos, y co fundador CEO en Niuco, quien comparte una prometedora visión del ámbito educativo.

Pregunta: Cuéntanos de dónde viene tu pasión por la educación y cómo llegas a Niuco.

Respuesta: Al finalizar la carrera, estuve trabajando varios años en un cole, y observé que tenía poca formación, así que decidí estudiar Psicopedagogía. Después, trabajé en centros de educación no formal, educación de calle, centros penitenciarios… De vuelta a mi trabajo en el cole, solía tener conversaciones con mis alumnxs sobre cómo mejorar en el aula. Entonces se cruzó en mi camino, en un curso de Neurodidáctica, José Ramón Gamo, y empecé a leer y a descubrir nuevos intereses. Comencé a dar clase en la Universidad. Y después fundamos Niuco como una forma de acompañamiento para profes. A lo largo del tiempo, se han ido sumando diferentes amigos al proyecto con los que tenemos intereses comunes.

P: Has mencionado la Neurodidáctica, ¿podrías darnos unas pinceladas sobre el tema?

Creemos en la heterogeneidad del aula. La diferencia es aprendizaje. Todo el mundo tiene capacidad para mejorar. Empezamos con la motivación inicial extrínseca, hasta la intrínseca, para llegar a la motivación de logro pasando por diferentes tipos de memoria. Se trata de un enfoque multicompetencial, que mezclamos con metodologías activas, y cada centro lo implementa como considera.

Los pedagogos del s. XIX ya lo anunciaron: se valora lo que funciona. Son procesos de cambio que tienen que vivir desde los equipos directivos hasta las familias. Educar es un acto en el que se implica toda la comunidad. La escuela es sistémica, intervienen un montón de factores. ¿Como les gusta aprender a lxs alumnxs? Lxs niñxs tienen derecho a jugar y a que se respeten sus intereses.

P: ¿Cómo trabajáis en Niuco? ¿Cómo lleváis a la práctica ese “cambio de cultura” en el entorno educativo?

R: Utilizamos una metodología basada en el design thinking, porque creemos que no puedes hacer ningún trabajo si no conoces la realidad que quieres cambiar. Identificamos qué quieren hacer, hacemos un análisis de la documentación del cole, reformulamos el proyecto educativo, y establecemos un proyecto de salida. ¿Qué alumnado queremos? ¿que profes queremos? ¿de dónde partimos? ¿cómo les queremos formar? Para dar respuestas, hacemos observaciones en el aula y empezamos un proyecto de sistematización de la estructura de aprendizaje ligado a cómo el cerebro aprende forma natural, y pensamos qué debe ocurrir en una clase para que sea eficiente. Planteamos los objetivos de trabajo y evaluamos.

P: ¿Qué significa para ti #BetterTogetherEducacion?

R: Es importantísimo. En últimos tiempos, con la innovación educativa, parece que vamos a un modelo de soluciones únicas. Y no es verdad. Hay que sumar fuerzas con un marco común de valores para construir juntxs. Consideramos que hay que empoderar al alumnado para que emerjan procesos propios. Simboliza que estamos bajo el mismo paraguas debajo de este aguacero: tenemos que ayudarnos, complementarnos. La solución ante todos los problemas está en la cooperación.

Así es Niuco: nos representamos con una enredadera porque quien trabaja aquí está como una regadera. Aprender viene de ‘prendere’, que significa enganchar, enredar. Niuco consigue tejer esa parte de la enredadera. De esta manera, todo suma. Creemos en la utopía y regamos para que la enredadera se forme.

P: ¿Qué os demandan más? ¿Cuál es vuestro producto estrella?

R: Formación en el marco de la Neurodidáctica. Ahora tenemos un nuevo proyecto: Leap year, para alumnos de 4º de la ESO que acaban de terminar y necesitan orientación: les acompañamos a través de la filosofía (aprender a pensar a través de la reflexión sobre lo que ocurre), el ejercicio físico, la enseñanza de idiomas, los proyectos individuales y grupales, y la asistencia profesional.

P: ¿Cuáles son los inconvenientes que os encontráis en el día a día?

R: A veces hay que echarle chocolate al brócoli [ríe]. Me explico: Se hacen cambios, pero no con la profundidad que se necesita. Entonces podemos preguntarnos, ¿realmente es necesario el brócoli o podemos sustituirlo por coliflor? Hay que profundizar, conceptualizar las ideas. Tenemos claro qué queremos, pero no cómo. ¿Cómo vamos a medir el cambio? No hay respuestas únicas. Vivimos una condena de lo urgente frente a lo importante, y las organizaciones están sumergidas en esta inercia. Hay que volver a leer Pedagogía. Hay que recuperar a quienes ya han pensado cómo hacer esto.

P: Y ya casi para terminar, ¿podrías contarnos alguna de tus experiencias más emotivas?

R: Vi a un alumnado de segundo de primaria construir una ópera, con todo lo que conlleva, con toda la vinculación emocional. Los he visto evolucionar durante dos años: la forma que tienen de comprender las relaciones sociales, cómo afrontan los retos en base a lo que han sido capaces de hacer… Realmente, es otra liga.

P: ¿Cómo ves el futuro de la Educación?

R: Soy profundamente positivo y optimista. No soy de la cofradía de la queja. Construyo sobre lo positivo. Sopla aire de cambio, que cada vez sopla más fuerte. Escuela por y para lxs ñiñxs. Una escuela que cuida su juego, sus intereses emocionales; que les pregunta, que los escucha; que arquitectónicamente esta adaptada, integrada con el mundo, quizás hasta sin muros; natural y con naturaleza. Un espacio donde lxs niñxs se junten por capacidades y competencias, no por edades; basándose en el respeto mutuo. Un lugar donde predomine el arte en su expresión más compleja, con una relevancia absoluta, porque provoca emociones. Una escuela donde el contenido sea la excusa para desarrollarse en plenitud. Y donde lxs profes sean quienes más ilusionadxs estén, porque esxs son lxs que se recuerdan, quienes tienen pasión por la docencia.

 

Todo empieza con una semilla y una consecución de conexiones. María Jurado, profesora de primaria y secundaria, pedagoga, orientadora y embajadora de la metodología Design for Change (DFC), lleva años haciendo proyectos DFC en su centro educativo, el Colegio Carlos V de Águilas, Murcia. En abril viajamos a dar un Taller ¡Yo Puedo! a Murcia para la Unión de Cooperativas de Enseñanza Región de Murcia (UCOERM) y se conocieron Benito Mateo, presidente del colegio; y Miguel Luengo, presidente de Design for Change España. Después de un par de meses, de algunas llamadas y emails, de inquietudes en común y mucha motivación por integrar el I Can Mindset en todo el centro escolar, hemos pasado dos días en el colegio de Águilas.

Tres colectivos. Tres actores clave en el sector educativo. Tres posibles agentes del cambio. La educación es tuya ¡evoluciónala!

¿Qué tienen que aportarse entre sí las familias, el alumnado y el personal docente? ¿Cómo se establecen las sinergias? ¿Cuáles son las claves para trabajar en equipo? ¿Qué necesidades tiene cada colectivo? ¿Cómo se escuchan entre ellos? ¿Cuáles son sus necesidades? ¿Con qué herramientas cuentan y qué necesitan?

Tres charlas inspiradoras. Un objetivo común: evolucionar la educación.

“¿Qué educación soñáis?” Así empieza la primera de las charlas inspiradoras a las familias y al equipo docente a cargo de Miguel Luengo, en un ambiente más que distendido: la fiesta de fin de curso. Entre baile y baile, se hacen un par de paréntesis para expandir el I Can Mindset.

“Yo os puedo decir lo que soñamos en DFC para la educación. Soñamos con unas familias y unos educadores que acompañen a los niños y niñas para sacar todo su potencial. Imaginad por un momento que no son el futuro, que son el presente; y que tenéis la posibilidad de guiarles para que tengan la oportunidad de cambiar el mundo”, explica Miguel.

¿Cómo? Aplicando la metodología Design for Change para integrar el I Can Mindset. Una metodología que desarrolla competencias del siglo XXI como la empatía, el trabajo en equipo o el pensamiento crítico. Una metodología que desarrolla globalidad mostrando historias reales que están ocurriendo a través del mundo. Una metodología presente en más de 60 países que conecta a personas de diferentes culturas. Una metodología que hace que las cosas ocurran ‘Not by chance, by design’, gracias a las 5 fases: Siente, Imagina, Actúa, Evolúa y Comparte. Así, poco a poco, se trabaja el I Can Mindset.

¿Y qué os lleváis los docentes? Una nueva posibilidad de conectar con vuestro alumnado y con vuestro propio potencial. Integrar la metodología DFC en tu asignatura no implica más carga curricular; al contrario, hace más sencillo tu trabajo.

Con DFC, las niñas, niños y jóvenes adquieren un nivel de confianza que mejora sus resultados curriculares, según avala el último estudio de Harvard Graduate School of Education. Los docentes les observáis, les escucháis y les guiais en el proceso, y los resultados tangibles os reportan seguridad. Todos los niños y niñas tienen derecho a graduarse con el I Can Mindset. No es un lujo, es un derecho. Es nuestra responsabilidad. Citando las palabras de la fundadora de DFC, Kiran Bir Sethi: “Si no sois vosotros, entonces quién; y si no es ahora, entonces cuando”.

“¿Y se puede aplicar en mis clases de idiomas?”, pregunta un profe al día siguiente, en la charla al equipo docente. “¡Por supuesto!”, responde Miguel. Se han hecho proyectos de todas las asignaturas. Por ejemplo, en un centro se explicó la Generación del 27 con un proyecto DFC. Para acercar la metodología al equipo docente, se llevan a cabo dos dinámicas que muestran un simulacro del proceso, para empezar a despertar el interés, y el curso que viene profundizar en la metodología para emprender proyectos con el alumnado.

¿Y la charla con los protagonistas del cambio? Para ellos, Miguel empieza con una dinámica integradora a través del juego, que les muestra que juntos es más fácil. Después, les invita a imaginar cómo mejorar la educación partiendo de la base de sus intereses, es decir, de lo que más les guste hacer o de lo que mejor se les dé. Se trata de hacer visible el paso del ¿puedo hacer? o del ¡tienes que hacer!, al ¡Yo Puedo! Para empoderarles y darles parte de responsabilidad en su educación, les lanza la pregunta: ¿Mola que los adultos os digan siempre lo que tenéis que hacer? ¡Vosotras sois las protagonistas!

A través de unas prácticas que fomentan la escucha y generan conversaciones que enriquecen, el alumnado toma conciencia de sus capacidades y observa que sus ideas sí importan, y que, aterrizadas para que sean realizables, pueden llevarse a la práctica y cambiar el mundo.

La educación nos compete a todas las personas, por lo tanto, tenemos la responsabilidad de involucrarnos, trabajando en equipo y creando en positivo a través de la observación y la escucha; desarrollando la empatía y el pensamiento crítico. La educación es tuya ¡evoluciónala!

¿Quieres aprender la metodología y empezar el curso que viene con el I Can Mindset integrado? ¡Apúntate al Taller LAB I Can de 12 horas en Madrid el 25, 26 y 27 de junio! Te esperamos para cambiar el mundo 😉

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¡Último post de la trilogía del LAB I CAN de Valencia!

Mientras los y las participantes hacían las ‘prácticas de facilitadores’ se podían escuchar frases como: “Nos cuesta aceptar nuestras limitaciones porque nos sentimos solos ¡Juntos es mejor!”, “Es importante controlar el método DFC para poder centrarte en el alumnado”, “Ellos preguntan y entre todos construimos la respuesta”, “Hay que escuchar lo que dice el grupo y tú ser un altavoz”… Todas estas aportaciones nos resultaron tan enriquecedoras, que decidimos profundizar.

ENTREVISTA a Pilar Goterris, organizadora de la formación y directora del Equipo de Titularidad Educativo de @hnsconsolacion para la coordinación de centros educativos. Del LAB I CAN, lo primero que nos comenta es que “todo ha sido satisfacción. Las valoraciones son todas positivas. Están muy contentos”.

Y para recoger también la visión del profesorado, preguntamos a dos participantes veteranas de los proyectos DFC: Montse y Lucía, del colegio María Rosa Molas, de Onda (Castellón).

  • ¿Cómo conocisteis DFC?

“La dirección del colegio nos hizo llegar la información, pensando que podría encajar dentro de la innovación del centro. Después solicitamos a DFC España las guías. Además, ver proyectos de otros colegios nos animó a sumarnos al movimiento DFC y cambiar el ritmo habitual de las clases. ¡Dedicamos cuatro días seguidos a los proyectos DFC!”, explican Montse y Lucía. “Y fue el colegio de Onda quien nos habló a nosotros de Design for Change, y creímos que la metodología podía venirnos bien”, añade Pilar.

  • Pilar, ¿Qué puede aportar DFC a la red de centros educativos?

Muchísimo. Intentamos conectar más y mejor la escuela con la realidad, para que el alumnado se comprometa con ella y aprenda a mirar de manera critica. Así podrán cambiar lo que no les gusta. Es muy educativo. La organización de la metodología es clara, sencilla y nos lleva alcanzar nuestros objetivos. Todos buscamos un cambio en la educación para que dejemos mejor lo que nos hemos encontrado. Los profes me preguntan cómo pueden seguir profundizando. Así todo suma y enriquece.

  • ¿Después del LAB, ¿con qué os quedáis?

La metodología DFC es estimulante, divertida y motivadora. Y además con ella podemos trabajar contenido curricular”, explican Montse y Lucía; mientras Pilar recuerda como:A lo largo de la experiencia se fueron creando lazos entre los compañeros unidos por un objetivo. ¡Queremos repetir! Fue muy enriquecedor. El esquema es muy claro. Quiero seguir profundizando. Los facilitadores son fantásticos, le ponen mucha pasión; todo el mundo lo dice”.

  • De las herramientas que habéis recibido en el LAB, ¿cuáles os parecen más útiles?

Pilar: El conjunto es muy interesante. Se necesita paciencia, dejar el tiempo necesario entre una fase y otra para que el alumnado entre en ellas. Así, se conectan unas con otras. Por otra parte, las dinámicas para romper el hielo crean vínculos y nos despiertan. La forma en la que está organizado es muy novedosa. Juegos como la “Balsa” para equilibrarnos o “Mirarse a los ojos” crean conexión.

Lucía y Montse: La escucha activa como actitud imprescindible del facilitador. Así les damos a todos los alumnos la oportunidad de participar constantemente. Hemos aprendido que todas las ideas son buenas: no hay que cortar las alas con “peros”; hay que utilizar el “sí, y además…”. Después, que observen, que miren donde les interese o piensen que es necesario. Nuestra labor está en reconducirlos hacia ese objetivo cuando les interese un marco concreto. En esencia se trata de cambiar los roles: el profesor se convierte en el facilitador del aprendizaje y el alumno es el protagonista durante todo el proceso.

  • ¿Dónde encontráis dificultades al poner en práctica el método DFC en el aula?

Principalmente en las etapas #SIENTE e #IMAGINA. En los grupos en los que hay líderes, es más complicado que se llegue a un consenso o acuerdo sin tener conflicto. [En estos casos, la votación a mano alzada es la técnica más eficiente para desbloquear los bucles].

  •  “Los niños no son el futuro, son el presente”, ¿qué os sugiere?

Pilar: Solo tenemos el presente, y con él creamos futuro. Ellos son el ahora; no sabemos qué pasará después. El niño lo es todo, es bueno y perfecto. Siendo lo que tiene que ser ahora, también lo será después.

Lucía y Montse: Vemos y preparamos a los niños siempre pensando en el mañana, en lo que podrán llegar a ser… Y se nos olvida que ahora, siendo niños, tienen muchas potencialidades. Pueden llegar a hacer lo que se propongan cuando están motivados. La visión de futuro que tiene un adulto, ellos no la tienen. Ven el aquí y ahora.

  • Cuando escucháis “Mentalidad I CAN”, ¿qué os imagináis?

Pilar: El futuro de la educación. Hay que trabajar rompiendo muros, con las herramientas que tenemos. Conectando con la realidad y con los espacios, en las relaciones. Todo nos educa, estamos en crecimiento continuo. DFC supone una renovación de la actitud del profesorado, estando atentos a la realidad y escuchando a los niños.

Lucía y Montse: Significa que cuando uno quiere, puede. Si nos proponemos hacer las cosas, se pueden hacer. Los profesores hemos de apostar por el cambio y la forma de mirar a los alumnos. Es necesario salir de nuestra zona de confort para darles nuevas oportunidades. En cuanto a ellos, tienen que tomar conciencia de que el mundo es de todos y por ello implica una responsabilidad de cuidarlo y mejorarlo. Aunque sean niños tienen mucho que aportar.

  • Y para terminar, Lucía y Montse, ¿cuál es el proyecto DFC que recordáis con más cariño, o que consideráis que ha tenido más impacto?

Quizá sea el primero que hicimos, hace dos cursos, con los alumnos de 4º de primaria. Al principio parecía un poco caótico, acostumbrados al orden, al silencio, a la rutina… ¡Y resultó estimulante, divertido e innovador! Nos dimos cuenta de que la imaginación y la creatividad de los niños va más allá de lo que nosotros podemos imaginar: son capaces de aportar y hacer lo que se propongan, solo tenemos que darles la oportunidad.

En este proyecto los alumnos sintieron que el patio del cole se quedaba sucio después de los recreos. Imaginaron qué podrían hacer para mejorarlo: decidieron hacer patrullas de vigilancia por grupos en el patio, para que todos tirasen los papeles a las papeleras; y colgaron carteles en las aulas, pasillos y patios, para recordarlo. Llamaron a su proyecto: “Por un patio más limpio”.

 

Si quieres experimentar la metodología DFC en primera persona, ¡apúntate al próximo LAB I CAN el 26, 27 y 28 de junio en Madrid! Más info e inscripciones.

Se puede contar, pero hay que vivirlo 😉

¿Qué hay tras un LAB I CAN? Preguntamos a los facilitadores ;)

Después de un LAB I CAN, en nuestras cabezas bulle mucha información y, también, muchas ideas. Una de las cinco fases del método #DesignForChange es #EVOLUA  (Evaluar+evolucionar). En el último post compartimos las valoraciones de los participantes, pero… ¿Cuál es la experiencia de los facilitadores del LAB I CAN de Valencia?

  • Antes de terminar el LAB, les pedís feedback a los participantes. Y vosotros, ¿qué os lleváis?

“Muchas cosas. En general siempre se aprende en todos los LABS. Al final no hay tanta distancia entre las personas que facilitan y las que participan. Este grupo en particular era súper majo, alegre y participativo”.

“La gente fue súper maja, muy entregada, se implicaba un montón y así es más enriquecedor. Ha habido un buen rollo muy guay”.

“Una buenísima sensación de equipo de trabajo, tanto con los facilitadores como con la gente que viene. La gente se va contenta y entusiasmada. Y también cansada, porque la formación es intensa ”.

“En otra formación, una profe de Cáceres me dijo: ‘No puedo soportar llegar a una clase y que mis alumnos me digan que no quieren estar ahí’. Lo más interesante es que la gente joven en general muestra poco interés por muchas cosas. Pero no es real, a la gente le gusta motivarse e implicarse. No tiene sentido hacer pellas, el cole debe ser un sitio para compartir, para descubrirte a ti mismo y al resto, para descubrir la vida. Estoy completamente de acuerdo con ella, y DFC te da las herramientas”.

“Aquí los niños y niñas toman parte, son protagonistas del proceso. Es muy diferente a lo que están acostumbrados. Así crecen de forma diferente.  Está muy bien estructurado”.

“En el aula he visto cómo marca la diferencia: en las clases que se abren a las propuestas encontramos ilusión, atención, sentimiento de ‘piña’, magia…;  en las clases en las que se juzgan las propuestas, los alumnos tienden a molestar más, y se estancan en una actitud sumisa hacia el profesor”.

“Cada fase de la metodología tiene sus bondades. SIENTE es mi preferida. Es la que nos ayuda a entender y a proponer soluciones a medida [cuando llega el momento]. Normalmente, empezamos a dar ideas sin saber qué está pasando. IMAGINA te hace pensar fuera de la caja. Para no acabar haciendo siempre lo mismo, ayuda a innovar. Así, las cosas no son siempre iguales. Es el despertar de la creatividad. ACTÚA: Hay muchísimos proyectos súper bien diseñados metidos en un cajón. A través de la practica, pruebas, y así mejoras. Te da mucho poder llevarlo a la práctica. Pierdes el miedo. EVOLÚA: sin reflexión no hay aprendizaje. Cuántas veces llevamos algo a cabo sin reflexionar acerca de lo que ha pasado, y volvemos a los mismos errores. COMPARTE: cuántas buenas prácticas no se comparten. Estamos en la época de compartir la info para enriquecernos. Así contagiamos a otros. Cuando ponemos los videos en los LABs la gente llega a tener claro en qué consiste. Te haces una idea más completa, es una forma de prototipar. La metodología es súper rica porque pasa por todas estas fases. Todas son necesarias”.

  • “Los niños no son el futuro, son el presente”, ¿qué significa para vosotros?

“Que necesitan la fuerza. También una persona que les acompañe, pillarles en el momento apropiado… Y un método”.

“Ellos pueden cambiar el mundo ahora. Son niños ahora y no hay porqué menospreciarles. Se puede cambiar el mundo siempre. Tienen una perspectiva del mundo distinta por su condición, que no debemos desaprovechar. Son el presente porque valen tanto como los adultos. Son importantes por su naturaleza”.

“Pone el foco en los peques para que puedan llegar, con las herramientas que se les da, a conseguir que sean en cada momento los que generan el cambio. En cada pequeña parte de esta metodología ya hay un aprendizaje. Estas herramientas fundamentales para el crecimiento personal las podrán usar durante toda su vida”.

“Nuestros niños son los adultos del mañana. Eso que se lleva la sociedad si les capacitamos”.

  • En el toolkit, en la parte EVOLÚA, hay un apartado “recupera anécdotas”. ¡Contadnos alguna que hayáis vivido en las formaciones!

“Son momentos que yo flipo porque no soy profe y no estoy en el día a día en una clase. Una profe que no tenía apoyo en su cole, preparaba los proyectos en verano, en su tiempo libre… Veo cómo la gente se motiva. En una formación llegaron a subir a hombros a la persona que ganó en uno de los juegos”.

“Lo que más me llega son las cosas que me dicen después de las formaciones. Por ejemplo: ‘Soy una persona diferente porque me he atrevido a hacer muchísimas cosas (gracias a las dinámicas y a las herramientas metodológicas) que antes no me atrevía a hacer’, o ‘ya sé cómo poner esto en práctica’. ¿Sabes ese momento en el que sientes que la cabeza empieza a generar la manera de implementar algo, cuando empieza a dar soluciones desde el minuto uno? Es entonces cuando se está generando esa la oportunidad de cambio”.

“En uno de los LABs, una asistente dijo: ‘algo se ha movido y volveré’. ¡Y ya lleva cuatro!”.

 

Si quieres experimentar la metodología DFC en primera persona, ¡apúntate al próximo LAB I CAN el 13, 14 y 15 de junio en Madrid! Más info e inscripciones.

Se puede contar, pero hay que vivirlo 😉

Más decir y hacer: apuesta por el aprendizaje ‘activo’

¡DFC puede ser la alternativa!

(Fragmentos del texto de Chih-Cheng, Cheng).

(…) No importa cuánto se prepare un maestro la clase. Basado en el Cono de la Teoría del Aprendizaje (Edgar Dale, 1946), los estudiantes probablemente solo podrán asimilar entre un 10% y un 30% del contenido; mientras que el profesor, que fue quien diseñó toda la presentación, recordará el 90%. Incluso si los estudiantes estuviesen prestando atención durante toda la clase, no podrían retener más que una pequeña parte. Entonces, ¿significa que es una actividad ineficiente la que se lleva a cabo? ¿Es a la vez desperdiciar los recursos, el tiempo y la energía del profesor?

Let’s Design for Change!

Elegimos, por ejemplo, “Seguridad de la información” como tema de nuestro proyecto DFC. Primero, invitamos a nuestro alumnado a pensar sobre qué SIENTEN con respecto al tema. Los profesores también podemos hacer uso de la información para concienciarles sobre la importancia del tema escogido. (…) Para ello utilizamos diferentes herramientas. Niños y niñas deben reflexionar y observar los posibles razonamientos, y hacer encuestas simples basadas en lo que inicialmente supusieron. Esto permite que sientan el tema como suyo y lleguen a hacerse una idea general de lo que está sucediendo en ese momento. Así no se correrá el riesgo de deformar los hechos en la primera fase.

En la fase IMAGINA, las soluciones más fáciles que podrían ocurrírseles a los niños y las niñas podrían pasar por pegar carteles, repartir flyers, presentar el tema durante una asamblea, o cualquier acción de sensibilización para dar a conocer el tema. (…) Con la elección de un público objetivo, la preparación de materiales adecuados, la creación de carteles, diapositivas, medios interactivos, organización de tiempos y espacios, etc.; se presupone que los niños deben experimentar cómo asignar el trabajo correctamente, además de aprender cosas nuevas. Quienes participen no sólo entenderán el valor esencial del tema (Aprendizaje Primario), visto que las diapositivas y los carteles son Aprendizaje Asociado (…); sino que también aprenderán a gestionar tiempos y horarios (Aprendizaje Concomitante). ¡Esto nos recuerda el principio del aprendizaje simultáneo planteado por William Heard Kilpatrick!

¿Y qué podemos hacer los facilitadores? Suministrar ordenadores, impresoras, materiales didácticos y toda la información necesaria. Si las actividades de promoción estuviesen divididas en grupos de niños y niñas con diferentes objetivos, el profesor también podría invitarles a intercambiar experiencias e ideas entre grupos y, finalmente, realizar una sesión de reflexión en grupo (…).

Necesitamos aceptar que habrá un cambio en el aprendizaje, para que así nuestros estudiantes puedan dar lo mejor de sí mismos. ¡Este es el primer paso que debemos dar para salir de las zonas de confort centradas en el profesor!

Chih-Cheng, Cheng

Actualmente trabaja en la Escuela Primaria Ruey Tarng, Ciudad de Taoyuan, Taiwán. Líder de la Sección de Servicios de Información.

(Fragmentos. Traducción del inglés de Beatriz Alonso).

Si queréis convertiros en facilitadores del método DFC… ¡Apuntáos al próximo LAB I CAN el 13, 14 y 15 de junio en Madrid! (Más info e inscripciones). Así podréis participar en el I CAN School Challenge. ¡El proyecto ganador irá a representar a España este año en la BTC en Taiwán!

Se puede contar, pero hay que vivirlo 😉

LAB I CAN en Valencia: “Me burbujean mil ideas para aplicar”

Dos grupos. Cuatro facilitadores. 24 educadores. 12 horas. Y ganas infinitas de transmitir el espíritu Design for Change. ¡Empezamos el LAB I CAN en Valencia!

¿Qué es lo que buscamos al implementar la metodología DFC de las 5 fases? ¡Empoderar a niños y niñas! Para ello, empecemos por el principio: los y las educadoras. Para hacer visibles los superpoderes que cada persona lleva dentro, se reparten papelitos, se agrupan los superhéroes y se prepara la “representación muda”. Risas aseguradas. Este es solo el primero de los muchos juegos pensados para activar el cuerpo y la mente, conectarlos; y potenciar nuestras capacidades. ¿Y qué hemos aprendido? A romper el hielo, a cooperar, a perder la vergüenza… ¡Empieza la diversión!

Al objetivo DFC se llega a través de la co-creación. Es decir, hay que pasar del “yo” al “nosotros”. ¿Y cómo lo hacemos? Incorporando el espíritu del proyecto, entendiendo su funcionamiento y los valores que promueve, descubriendo nuevas herramientas… Y lo mejor es que todo se aprende a través de la experimentación. Decimos que “Los niños solo necesitan una oportunidad para cambiar el mundo”, y para ello necesitan a una persona formada que les acompañe.

Durante las 12 horas que dura el LAB (repartido en dos días), los facilitadores explican y guían a los educadores a través del trabajo de las 5 fases (SIENTE, IMAGINA, ACTÚA, EVOLÚA y COMPARTE). Una vez completado el proceso, tendrán la oportunidad de repetirlo adoptando por sí mismos el rol de facilitadores, para practicar antes de llevarlo a cabo en su aula. Y como se trata de una metodología intuitiva basada en el design thinking, nada mejor que intercalar cada fase del proceso con juegos que despiertan el ingenio, permiten mirar desde otra óptica; y fomentan la creatividad, la escucha, el respeto y la paciencia.

Para motivar más si cabe a los educadores, también se muestran algunos vídeos de proyectos ya realizados, y los resultados son una maravilla. Además, se explica más profundamente la metodología y se dedica un tiempo de reflexión y ronda de preguntas para que los facilitadores resuelvan dudas. ¡No hay que irse con la sensación de “podría haber preguntado…”!

¿Y por qué es tan innovador este método? ¿Qué tiene de especial? Las opiniones de los asistentes son el mejor indicador:

  • Isabel: Me ha gustado porque me encanta intercambiar ideas, iniciativas y contactar con gente.
  • Kandra: Ha sido muy dinámico. Las facilitadoras eran muy activas y cercanas. La metodología es atractiva y se fomenta el trabajo en equipo.
  • Ángela: muy dinámico. No lo conocía y me ha atraído bastante. Nos habéis hecho sentir genial. Ha sido muy ameno, nada pesado. No es como un curso normal.
  • Raquel: dinámico y divertido. ¡Se me ha pasado muy rápido! A ver cómo lo aplico ahora en el aula. El primer día fue todo motivación, y ahora hay que aterrizarlo con las definiciones.
  • Juanma: entretenido, se pasa muy rápido. Tengo muy buenas expectativas. Ya le estoy dando vueltas a ver cómo lo haré yo en clase…
  • Ana: quiero seguir profundizando. Me lo estoy pasando muy bien.
  • Antonio: las expectativas son muy buenas. Nos lo estamos pasando genial. Es un método muy activo y dinámico. Además, nos estamos encontrando con gente de otros centros y da mucha alegría. Apostar por innovación siempre es bueno. ¡Ahora a aplicarlo en el aula!
  • Susana: me divertí un montón, no he mirado el reloj ni una sola vez y mira que veníamos cansadas del viaje. Me burbujean mil ideas para aplicar. Renovarse es fundamental.
  • David: muy dinámico. Creo que cuanto antes nos metamos en ‘harina’, mejor. La forma de trabajar la metodología DFC es genial. Como mejor se explica es haciendo, igual que hemos hecho creando el proyecto. Hay que jugar.
  • Inma: muy divertido y ameno.
  • Iván: interesante y participativo.
  • Toni: alucinante.
  • Ana: se me está pasando el tiempo volando.
  • Aida: lo vives. Eso es la participación. Me encantan estas técnicas. Me gustaría poder probar muchas más. Es muy enriquecedor.
  • Ana: entretenido y ameno, y eso que venía cansada.
  • Raquel: dinámico. Pasa muy rápido. Todos estamos involucrados, nadie se ha quedado excluido. Al trabajar en grupo, lo ponemos todo en común: cómo trabajamos en otros centros… así aprendemos un montón. La formación interna es fundamental.
  • Carmen: entretenido. Al ser práctico, se te quedan muy bien las cosas. Haces jugar a los demás y juegas tú. Sacar esa parte de cada uno es muy importante.
  • Ana: divertido.
  • Lourdes: me encanta. Es tan divertido, y dinámico. Llegué pensando que no debía venir y me lo estoy pasando genial.
  • Mais: una formación de categoría.
  • Marta: se me está pasando el tiempo volando.
  • Elena: fenomenal.
  • Mariano: esto me encanta y lo pienso poner en práctica en mi clase.

El tiempo para recibir más feedback es limitado, y el espacio también… Esperamos al próximo post para conocer las reflexiones de los facilitadores. Mientras tanto… ¿se os han despertado las ganas de probar? ¡Apuntáos al próximo LAB el 13, 14 y 15 de junio en Madrid! Más info e inscripciones.

Se puede contar, pero hay que vivirlo 😉

Parar para crear. Claves Design for Change en los Talleres Yo Puedo

Jugar con una pelota lanzándola de unas manos a otras en la sala solo puede ser el preludio de algo divertido. Miguel Luengo invita a los y las asistentes a terminar la frase “Yo puedo…”: hacer lo que me propongo, realizar mis sueños, inspirarme esta tarde, cuidarme y cuidar a los demás… Empieza el Taller.

Una de las primeras preguntas que surge es “pero y esto del design thinking, ¿qué es?”.  Sencillo ejemplo: siempre que usamos un post it queda doblado hacia arriba ¿cómo despegarlo para que quede plano? Hay que tirar de forma lateral. Es cierto, pequeños cambios marcan la diferencia, solo necesitamos los conocimientos y las herramientas. Pero no siempre las tenemos para, por ejemplo, dar la voz a todo el mundo en el aula. ¿Cómo lo hacemos entonces? Miguel, facilitador del taller, empieza a dar las claves de la escucha para facilitar el proceso Design for Change y hacer que las cosas ocurran. Así, la relación con el alumnado cambia: se trata de escuchar más; de dirigir menos. “Cada vez los educadores nos demandan más herramientas. Y es que cambiando la forma en la que educas, cambias el mundo”, confirma Miguel.

Después de la presentación de la asociación y de la metodología, la explicación es práctica, para optimizar el tiempo y el aprendizaje. Se forman grupos de trabajo y se elige un tema. ¿Qué es lo relevante? ¿Qué hay en tu cabeza detrás de esa idea? Lo que buscamos son hechos, fruto de la observación. Entramos en la primera fase SIENTE con un brainstorming. Se trata de un proceso de convergencia-divergencia-síntesis para pasar del post it individual (donde se han apuntado las ideas en nubes) a la conversación grupal. “¡A compartir! ¡Que cada persona lo exprese como quiera! ¡Dejaos sorprender!”, les anima Miguel.

En ese momento los grupos comienzan a emocionarse, algunos se levantan de las sillas para explicarse mejor. Se trata de identificar realidades, pero todavía no hay que buscar soluciones; sino observar los matices para ver qué engancha con el grupo: eso es lo importante, elegir el foco que tiene más potencial para generar el cambio. ¡Compartiendo nuestras ideas inspiramos al resto y nos enriquecemos! En la fase IMAGINA los miedos se quedan fuera y se da rienda suelta a la creatividad. Después, en la fase ACTÚA se ‘aterrizan’ las propuestas, por muy ‘locas’ que sean. “Partir de lo general a lo particular ayuda a aterrizar lo que nos preocupa: de la guerra al bullying, por ejemplo. Design for Change es una metodología inclusiva porque cada niño o niña se va enganchando en cada una de las fases”, confirma Miguel.

¿Qué aprendizaje nos llevamos del proceso? Empieza la fase EVOLÚA (evaluación+evolución) que lleva a la última fase, COMPARTE. Es decir, hacer visible lo invisible:

  • Parar para crear. Parar para transformar una situación
  • Salir de las “cajas mentales”. Todo es posible
  • Favorecer la escucha activa, el debate y la interacción, el pensamiento convergente y divergente
  • Respetar las fases del proceso
  • Fomentar una mentalidad flexible y abierta
  • Colaborar
  • Aceptar e integrar las intensidades de cada persona
  • Co-construir
  • Respetar todas las ideas
  • Participar activamente
  • Comunicarse sin conocerse previamente
  • Ser conscientes de que tener una estructura facilita alcanzar un objetivo
  • Escucharse e incluir las opiniones de todo el mundo
  • Valorar la importancia de las ideas “locas”
  • Compartir ideas que se enriquecen con las aportaciones del resto
  • Saber que cuando definimos un problema, estamos encontrando también la solución. Hay que escribirlo y ordenar las ideas
  • Motivar a otros grupos o comunidades
  • Conocer una metodología que también se puede implementar en la empresa o en solitario

“Hacer un proyecto DFC es la excusa, lo importante no es el resultado. Lo enriquecedor es el proceso, la reflexión. Esto va de crecer”, termina asegurando Miguel. Al final, se lanza de nuevo la pelota y la pregunta “Yo puedo…”: pensar en positivo, imaginar… Las respuestas muestran el antes y el después, la conexión con una misma y con las personas del grupo que se ha producido y cómo las ha empoderado.

Un taller solo son dos horas, una aproximación a la metodología. Para profundizar en ella, ¡os esperamos en el LAB de doce horas el 13, 14 y 15 de junio en Madrid! ¡Animaos a disfrutar del proceso completo! https://www.ticketea.com/entradas-curso-dfc-espana-lab-i-can-madrid-junio-2018/

Se puede contar, pero hay que vivirlo 😉

DFC: “Un pequeño mundo donde nos podíamos expresar y ser nosotros mismos”

De Murcia nos trajimos energía, ideas, experiencias, y ¡mucha información! Terminamos la trilogía murciana con una entrevista a María Jurado, profesora en el Colegio Carlos V de Águilas, Murcia; que tiene además la generosidad de compartir con nosotros las experiencias de su alumnado en primera persona.

Tenemos la suerte de encontrarnos con María en el marco del taller Yo Puedo, organizado por la Unión de Cooperativas de Enseñanza Región de Murcia (UCOERM). Psicopedagoga de formación, María es una veterana del método Design For Change (DFC) y lo aplica cada día en sus clases. Alegre y comunicativa, nos explica cómo incorpora el I CAN Mindset en el aula: “A través de dinámicas. Me encantan los laboratorios. Se trata de una metodología muy participativa donde el profesor es el facilitador: yo les pido cosas y después tengo que supervisarlo. Es un movimiento que abre la mente hacia otras culturas, hacia el compartir. Es una mentalidad de cambio e innovación”, explica.

Y todo empieza observando. En el caso del alumnado, se trata de observación directa; y de escucha, mucha escucha. ¿Con qué herramientas contamos para focalizar la atención? “Hay que fomentar la escucha activa, trabajar los temas de manera atractiva para hacerlos interesantes, hacerles partícipes. Entonces se callan y escuchan”, asegura María mientras nos cuenta un ejemplo sobre el que trabajan actualmente: “Ahora estamos con el maltrato animal. De hecho, es un proyecto DFC que compartiremos este curso. Se trata de una campaña de concienciación porque es un tema que sensibiliza mucho. Ya les dimos una charla con un veterinario y se emocionaron”, recuerda.

Efectivamente, María nos confirma que este año también participarán en el I CAN School Challenge: “No me gusta que mi trabajo se quede en el aula. Quiero que la gente vea qué hacemos”. En su clase, el alumnado propone los temas y “mi trabajo es motivar y guiar. Son horas de preparación. Para el último proyecto que hicimos con DFC contra el acoso escolar luchamos mucho. Se hizo en el grupo no bilingüe y los alumnos al final se emocionaron. El cartel aún lo tenemos en el pasillo. Ha quedado una muy buena concienciación. Creo que todos los institutos deberían llevar a cabo iniciativas similares”, nos asegura.

¿Y cómo ha llegado María a implementar la metodología DFC? “Me pasé un verano entero viendo los videos y estudiando las dinámicas, buscando información e integrándola. Ahora mis alumnos están muy motivados. De hecho, me dicen ‘Profesora, gracias a esta asignatura [Iniciación a la Investigación] hemos conocido a los compañeros y nos ponemos en el lugar del otro’. Y la verdad es que se emocionan. Por ejemplo, trabajo la inteligencia emocional con dinámicas de globos: para identificar cómo nos sentimos y cómo se siente el resto”, nos comenta.

Sin embargo, como en todo, María también encuentra dificultades. “Principalmente a la hora de que el alumno entienda la dinámica y cómo tiene que trabajar. Las primeras sesiones son complicadas hasta que el alumno entiende de qué se trata. Hay que explicarles que es una nueva metodología y que tienen que acostumbrarse”, nos dice.

Y una vez hecho, les encanta. Para ejemplificarlo, María nos remite dos testimonios de los propios alumnos de 2º ESO.

“Mi entrada en Design for Change fue muy buena, la verdad es que la asignatura de ‘Iniciación a la Investigación’ prometía. Cuando entré en la clase había un montón de gente (yo pensaba que íbamos a ser cuatro gatos). En la primera clase, la profesora nos explicó en qué consistía esta asignatura, y cuando nos lo contó, todos nos miramos pensando ¿dónde narices nos hemos metido? Conforme fue pasando el curso, nos dimos cuenta de que esta asignatura era como un pequeño mundo de una hora donde nos podíamos expresar y ser nosotros mismos. Siempre me lo he pasado bien y espero que los siguientes chicos que den esta asignatura el año que viene se lo pasen igual de bien que nosotros en este año”.

“Mi experiencia ha sido muy buena, pero yo creo que ninguno de nosotros pensaba que la metodología Design for Change nos podría ayudar en nuestro día a día. Porque no solo es aprender de unas cosas en concreto, también te ayuda a conocerte a ti mismo, y a ser empáticos con los demás. Por otra parte, te ayuda a conocer problemas de la actualidad, como por ejemplo: el bullying, el alcohol en los adolescentes, la violencia de género, el reciclaje… Podemos dar soluciones y concienciar a la gente. También hemos aprendido a hablar en público y a expresar nuestros sentimientos”.

Y por eso una de las máximas que promueve DFC es ‘los niños no son el futuro, son el presente’. María nos regala una matización: “Son el presente si el adulto está por la labor. Tenemos que abrirles la puerta para que vean que sus aportaciones, con trabajo e ilusión, pueden estar en el presente”.

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